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China tiene su atención centrada en la tecnología blockchain. Su presidente, Xi Jinping, anunció desde el 25 de octubre del 2019 el compromiso de su país en convertirse en líder del desarrollo de blockchains. Reconociendo la innovación y potencial, Xi declaró que el rango de aplicaciones por el que se pueden usar las blockchain es muy amplio, desde aplicaciones financieras, y transporte público.

Incluso ha sido considerada por el ejército chino para administrar datos personales, rendimiento profesional, y hasta la posibilidad de usar tokens dentro de dicha blockchain como recompensas. En dicha aplicación, debido a que tanto los datos a evaluar como los tokens serían parte de la misma blockchain, tendría sentido utilizar esta tecnología para emitir los tokens al personal que tenga cierto rendimiento, como un incentivo económico.

Tan comprometido está el gobierno chino con esta dirección, que los artículos o contenidos que mencionara que la tecnología blockchain es una estafa, son censurados. Así fue como reportó el usuario de Twitter, Cnledger, que posteó una captura de pantalla con un mensaje diciendo “Este contenido no puede ser visto debido a una violación”, y que la plataforma “se sospecha que haya violado leyes, regulaciones o políticas relevantes”.

Del lado de las criptomonedas, la perspectiva cambia. Los que han estado en este espacio lo suficiente, recuerdan que la locura de los ICOs (Oferta Inicial de Monedas) del 2017 generó el levantamiento de capital de parte de muchos proyectos. Los ICOs, usualmente lanzados en la plataforma de Ethereum, son eventos en los que una compañía o grupo de individuos ofrece entregar sus tokens al público en general a cambio de una cantidad de dinero en criptomoneda (de nuevo, usualmente ETH, la criptomoneda de Ethereum).

Dada la relativa facilidad de lanzar un token, el potencialmente estafar al público en general y la caida vertiginosa del precio de dichos tokens, en setiembre del 2017 el gobierno chino prohibió por completo los ICOs, declarándolos como “ilegales y disruptivos a la estabilidad económica”.

No solo los ICOs, sino también las casas cambiarias (exchanges) de criptomonedas tuvieron que suspender operaciones, y algunas, como BTCC, cerrar sus operaciones en China por completo para poder adaptarse a la regulación china.

No es nuevo que la segunda economía más grande del mundo ponga restricciones monetarias a sus ciudadanos. China ha tenido políticas de control de capital desde hace varios años. Algunos ejemplos son un límite máximo de compra de dólares (o cualquier otra moneda extranjera) de $50,000 por año. Debido a la libertad que ofrecen las criptomonedas, quienes no conocen limitaciones de fuente, destino ni monto de los fondos, las criptomonedas han visto cierta restricción de parte de los entes reguladores chinos.

Sin embargo, el comercio de las criptomonedas de persona a persona, o aceptación en comercios como tal no es algo prohibido. Un caso interesante a destacar es que a nivel judicial, China reconoce el Bitcoin y otras criptomonedas como una propiedad con valor económico. En el fallo de un proceso legal en octubre del 2018, dos compañías demandaron a un proveedor de servicios  por no darles acceso a los fondos de un pool de minería, incumpliendo los términos y condiciones del contrato entre ambas partes.

La defensa declaró que no había caso porque en China las transacciones con criptomonedas son ilegales. A esto, la Corte de Arbitraje Internacional de Shenzeng aclaró que no existe ley o regulación que prohíba explícitamente a las partes tener bitcoin o transacciones privadas en bitcoin.

La relación de China con Bitcoin parece ser a veces ambivalente, pero lo cierto es que con el desarrollo de los exchanges, compañías fabricantes de equipos de minería, pools de minería, y más reciente desarrolladores en blockchain, este país está posicionado como una potencia mundial en lo que se refiere a las criptomonedas y tecnología blockchain.

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